El coche avanzaba por las calles silenciosas.
Elena permanecía quieta, con las manos sobre el regazo, pero su mente no descansaba.
Estaba embarazada.
Las palabras se repetían una y otra vez.
Sophia estaba embarazada.
Antes incluso de que el contrato se completara.
Y quería quedarse con el bebé.
Elena giró ligeramente la cabeza y miró a Adrian.
Su rostro estaba tranquilo, pero su agarre al volante era firme.
—Dijiste que ella quería quedarse con el bebé —dijo Elena.
—Sí —respondió Adrian.
—Y tú