Capítulo 51

 Me quedé fijo en su mirada, pude notarlo, pude ver dolor en ella... ¡me estaba mintiendo!

—Para de mentir de una buena vez, todos podrán creerte, pero conozco esa mirada— solté sin filtro alguno, sus ojos se abrieron enormes, había dado en el blanco —Deja de fingir que no me conoces, sabes bien quien soy y porque estoy aquí, no me pienso ir hasta que me des una jodida explicación.

—Oye cálmate,

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