Perspectiva de Annabel
—Solo mi papi me llama cereza.
Parpadeé dos veces y una nostalgia repentina me invadió. No pensé que ningún otro padre elegiría "cereza" como apodo para su hijo.
Esto se debía a que, mientras estaba embarazada de Samantha, Scott y yo elegimos un apodo único que sería exclusivo de nuestra bebé. Pues resulta que ahora no es tan exclusivo.
—Ah —respondí y solté una risita—. Yo también llamo cereza a mis niños.
No respondió, solo me miró.
—¿Cómo te llamas? —pregunté.
—Samanth