Ubicación: Argentina
Amanda corrió lo más rápido que pudo, sin saber adónde ir. Podría haber cruzado la puerta de entrada y dirigirse al bosque o entrar a los establos y tomar un caballo, pero no lo hizo. Como una tonta, piensa, terminó en el cuarto que su tía Belén ha preparado con cariño para ella en esta visita. Cierra la puerta con traba y baja a Augusto, que sigue llorando. Le tiemblan las piernas y las manos. No puede evitar sentir pánico. ¿Por qué está esa gente aquí? Vuelve a escuchar u