Capítulo sesenta y nueve - Una relación complicada
Al despertar, Leonel siente cómo unas cuerdas lastiman sus manos y sus pies, cediendo al dolor, en la penumbra de una habitación desconocida. La oscuridad envuelve cada rincón, apenas rota por la débil luz que se filtra por una ventana tapiada. El aire es denso y cargado, con un ligero olor a humedad. En un rincón, una lámpara colgante oscila levemente, proyectando sombras inquietantes sobre las paredes desconchadas. En el silencio tenso, solo se escuchan los susurros apagados de Camila, también