Esa noche, después de la cena, Camila se acerca a la cabaña de Norma. Quiere decirle que no necesita estar mal y que, si quiere, le puede ofrecer su departamento por un tiempo hasta que se instale en la ciudad. Desea que su hijo pueda convivir con Leonel.
—Hola, Cami, me encanta que vinieras. ¿Quieres pasar? —pregunta Norma.
—No, está bien. ¿Te molesta si hablamos fuera? —pregunta Camila, nerviosa.
—Claro que no. A decir verdad, también quería hablar contigo desde hoy —dice Norma y sale de la c