Capítulo 54: Ardiente deseo.
Los labios de Giovanni se movían con una lentitud calculada, como si estuviera tomándose su tiempo para saborear esos carnosos y rojizos labios de su prometida.
Cada roce hacía que el corazón de Kathia latiera con más fuerza, como si estuviera a punto de explotar… Sin poder resistirse más, sus labios comenzaron a responderle, encontrando el ritmo del beso.
—Mmm~ —la mujer soltó un pequeño gemido, en una de las pequeñas pausas. Él clavó en ella sus ojos grises con intensidad, a la vez que su