Capítulo 39: Prometida herida.
Minutos después.
Ese CEO llegó a la puerta de la oficina del médico, tocó ligeramente y entró después de un breve "adelante".
El doctor, un hombre de mediana edad con cabello castaño y gafas, levantó la vista de los papeles que tenía frente a él.
—Señor Johnson, gracias por venir. Por favor, tome asiento.
William se sentó sin decir una palabra, su postura relajada pero llena de su arrogancia habitual.
Sus ojos azules, se fijaron en el médico con una intensidad que habría hecho que