Capítulo 72. Destino
Gavin se había rendido a lo que sentía cuando tenía a Marina en sus brazos, pero Marina tenía muy presente su rechazo de la noche anterior así que retiró la cara y se consiguió con las fauces llenas de baba de un perro enorme que como a un metro de distancia les gruñía.
Marina apretó a Gavin.
—Por favor no grites —suplicó Gavin tratando de salir bien salvados de esa peligrosa situación.
Un silbido advirtió la presencia de un hombre que se acercó con recelo.
—Válgame Dios —murmuró e