Capítulo 200. No vale arrepentirse
Marina se sentó en la cama sintiendo el peso de la impotencia y renegando de todas sus decisiones llevada por la ira.
Gavin alzó las cejas y quedó en silencio, herido por la declaración de Marina.
A Marina le rodaban lágrimas de dolor por sus mejillas, no quería ver a Gavin, sabía que se sentiría culpable de herirlo.
—No se vale Marina —masculló Gavin—, he dado todo lo que está en mis manos. No… Mejor dicho, hemos luchado demasiado por el bienestar de nuestros hijos. Entiendo que estés