63.
Después de unos minutos que parecen eternos, escuchan una voz que para Nora le es conocida.
—¡Beretta! No creí que te volvería a ver.
Madame Simonetta camina con paso rápido hacia Nora. Está encantada de tenerla de regreso, sabía que tarde o temprano esa monja descarriada regresaría. Uno podía salir de la podredumbre, pero está no salía del corazón, por mucho esfuerzo que dedicaras.
—Madame —dice Nora con el mismo respeto que le dedicaba a la madre superiora.
—¡La hija pródiga regresa! ¡R