PARTE DOS: PADRE DE UN HIJO NO NACIDO
Con los brazos cruzadas sobre el pecho, con la mirada fija en aquellas personas que parecía estar todas en contra de un solo hombre y con las prendas siempre siendo elegantes, Andrea apareció como el regalo de vida, el milagro de noche, la única mujer capaz de entrar en la vida de aquel hombre. Aunque era muy pronto como para decirlo de esa manera.
— ¿Puedo ayudarle en algo, señorita? —Preguntó la mujer igualmente, cruzándose de brazos. Por supuesto que la