—¿Jacob? ¿Qué es todo este alboroto? —gruñó Meredith saliendo de su habitación e interceptándolo antes de que le abriera la puerta al Sheriff.
—¿Y tú cuándo llegaste? —le preguntó su hijo arrugando el ceño.
—Desde la tarde, vine para acá después de hablar contigo. ¿Y ahora me quieres decir qué es