—Bueno… después que te enseñe lo que encontré, estoy seguro de que me vas a besar —respondió él levantando una ceja coqueta.
—¿En serio? ¿Apostamos? —murmuró Nina.
—No hace falta —aseguró él tomando su mano con complicidad y tirando de ella. Abrió la cajuela de la camioneta y sacó un bolso, echánd