—No, sé que no, pero siempre has tenido una participación prudente en esta compañía, me sorprendió que quisieras comprar parte de mis acciones —decía el hombre.
—Supe que necesitabas el dinero, y yo siempre estoy dispuesto a ayudar a un amigo —respondió Tyler con tono risueño—. Así que solo tenemos