—¡Tu padre también lo sabía! —dijo desviando el tema—. ¡Él siempre supo que ella era su hija, y jamás tuvo las pelotas para decir nada! ¡Él pudo habértelo dicho cuando te vio interesarte en ella…! ¿Por qué solo me culpas a mí?
—¡Porque tú eres la que está aquí! —replicó Jake con ferocidad—. ¡Porque