—¿Apoderarme? —Nina arrugó el entrecejo—. Yo no quiero apoderarme de Lieberman EXC. Quiero destruirla, desmembrarla y venderla pedazo a pedazo hasta que el último desaparezca.
—Pero Nina… —La muchacha no supo si fue incredulidad o espanto—. ¡Es una compañía millonaria y es tuya por derecho! ¡Theodo