Nina sintió que el corazón se le detenía.
—No… ¡No, no puede ser…! ¿Un millón de dólares…? ¡Solo alguien con mucho dinero hace eso! ¿Por qué te pagarían eso si iban a dejarme en un orfanato? —exclamo—. ¡No tiene sentido!
—Solo tiene sentido si entiendes que ese hombre quería desaparecerte. No desc