Mundo ficciónIniciar sesiónNina miró alrededor, despacio, como si estuviera ubicándose. Le dolían la cabeza y las manos, y el ruido sordo del auto moviéndose le producía un aturdimiento extraño, pero no suficiente como para que no supiera lo que acababa de pasar.
Subió los ojos y los clavó en Yuri, que tenía una sonrisa satisfecha. Una llamada entró a su celular y su hermano la respondió.
—Sí… estamos llegando a la casa… —dijo mirándola a su vez mientras respondía a las preguntas de Aleksei—. Calmada… E







