Susana
Se quedó sin palabras. Movía los labios, pero no le salían palabras. Entonces hizo algo rarísimo.
Se rió. Una carcajada enorme y sonora. Se tapó la boca con la mano, pero no logró contener las carcajadas. Las lágrimas le corrían por las mejillas, pero seguía riendo.
Era un sonido que nunca le había oído y, aunque tenía que admitirlo, su risa era muy contagiosa, no me hacía gracia por qué se reía.
Me recosté, cruzándome de brazos. "No me parece un asunto de risa, señorita Smith".
Pensé qu