Capítulo 34. No debería dolerme
No debería dolerme.
Esa era la parte más irritante.
Will no me había engañado.
No me había prometido nada antes de conocerme.
No había hecho absolutamente nada malo.
Y aun así llevaba toda la mañana con una presión desagradable en el pecho.
Cleo tampoco ayudaba.
Ella.
—Ya sé.
No gusta.
—También lo sé.
Will.
—No empieces.
Estaba sentada en la cafetería con Clara, intentando estudiar.
Intentando.
Porque cada vez que leía una línea, mi cabeza volvía a la misma imagen:
Sienna entrando en la habitac