Capítulo 21. Celos que no son míos
No estaba celosa.
Ahora sí tenía una explicación.
Eran los celos de Cleo.
Perfecto.
Problema resuelto.
Yo era una persona adulta, madura y completamente indiferente al pasado sexual de William Blackthorn.
Cleo, en cambio, era una loba territorial sin educación.
Mentira.
—No.
Celos.
—Tuyos.
Nosotros.
—No existe «nosotros» en esto.
Clara estaba tumbada en su cama leyendo.
Bajó el libro.
—Llevas quince minutos discutiendo con Cleo.
—Porque es insoportable.
—¿Sobre Sienna?
—No.
Sí.
—Traidora.
Clara