—De acuerdo, ¿Y por qué está investigando la muerte de mi esposo?
—Es que cuando los doctores atendieron a su esposo, este ya estaba herido y con el incendio, pues no hubo nadie que lo ayudará a que perdiera menos sangre —me sorprendo de lo que me dice.
—¿Disculpe?
No estoy entendiendo lo que me está diciendo, ¿Alejandro no murió a causa del incendio?
—Lo que oyó —trata de ser amable.
—¿Y como fue herido? —estoy preocupada y asombrada.
—Su amante, tal vez en una ataque de celos, lo hirió o eso