—Oh que bueno gracias, dígale que se lo agradezco mucho y espero que en un momento que tenga desocupado me lo puedas presentar para agradecérselo en persona. —le digo muy contenta.
—Estoy segura que para él será un placer, así que bueno, dime tú dirección —insiste.
—¿La de un motel se vale? Es que no tengo donde vivir en este momento —le explico.
—Entiendo, ¿Y por qué no me llamaste? Te hubiese ofrecido mi casa con gusto —me sermonea y me sorprendo un poco.
—Es que no me gusta pedir, porque sie