22. No sola
Luis quien nunca había tenido la oportunidad de ver a la madre de Gabriela de pronto sintió un escalofrió en la espalda, su gesto adusto dejaba claro que tenía carácter, quizá de allí lo había heredado su acompañante, no sabía quién era él o al menos no lo reconoció, pero era inevitable que lo descubriera en aquel momento.
— Buen día, señora, disculpé que irrumpiera en su hogar, pero debí traer a su hija, lamentablemente fue agredida.
Ella corrió a su lado preocupada, — ¿Fue ese hombre verdad