El aire en la nueva finca era diferente. No tenía ese olor pesado y polvoriento de las cosas que habían estado en la oscuridad durante cuarenta años. Era fresco.
Olía a yeso nuevo, caros lirios blancos, y al tipo de cera para pisos que te hacía sentir que caminabas sobre vidrio. Se habían mudado a Villa Seraphina, una extensa y moderna fortaleza de piedra caliza y luz, situada más alta en los acantilados que la antigua casa familiar.
Damien lo había llamado un "nuevo comienzo". Diane simplement