Punto de vista de Talia
Nolan alzó el vaso para brindar conmigo. Luego, ladeó la cabeza hacia la barra y dijo:
—Ven. Podemos hablar donde haya menos ruido.
Sin aguardar mi respuesta, echó a andar de vuelta y lo seguí.
Della me guiñó un ojo mientras regresábamos a la barra. Gemí para mis adentros, porque sabía que no iba a comportarse y me fastidiaría con el asunto una vez terminada la fiesta. Volví a sentarme a su lado y Nolan ocupó un taburete a un asiento de distancia.
—Gracias —dije en voz b