Punto de vista de Talia
En cuanto entré a la habitación, cerré la puerta con pestillo y me apoyé contra ella, intentando recuperar el aliento. Todavía se me erizaba la piel por el encuentro en la rosaleda. Los ojos de Nolan, su voz y la fuerza contenida tras sus palabras me tenían al límite.
Era peligroso. Por muy calmado que intentara parecer, la verdad se asomaba a los ojos con cada mirada. No albergaba calidez ni amabilidad alguna.
Crucé el cuarto hasta la cama y me senté en el borde. Me tem