LAURA JENNER
Regresé al cuarto y me di cuenta de que Nate seguía ahí. Me senté en la cama hasta que salió del baño. Comí el desayuno que trajo y leí el periódico que trajo junto con la comida.
Las gotas de agua gotean de su pecho desnudo y se puede ver su línea en V.
—Pensé que te habías ido—, dije mirando hacia abajo. No quería verlo casi desnudo.
—No hay necesidad de evitar que me deseas, nena, esto es todo tuyo. Puedes mirarlo cuando quieras. Además... ¿Quién puede resistirlo?—, agregó c