25. Nadie toca lo que es mío
Jason
Mis ojos no han podido separarse de las marcas lilas que tiene en los brazos. Mi enojo y frustración están llegando a grados que ni siquiera pensé que fueran posibles.
Y es que, en el momento en que ella gritó, cuando ese sonido de dolor llegó hasta mis oídos, fue como si alguien me hubiese roto cada uno de mis huesos y lo sospeché, como el infierno que pensé que algo malo pasaba, pero luego, ver las marcas en su piel, el miedo en sus ojos, eso ha sido suficiente para conseguir que el fu