—Esto no puede ser. — dijo ella con voz entrecortada. —No pienses ni por asomo que porque solo hay una cama…
—¿Crees que yo planifiqué esto? — preguntó él confundido y enojado al mismo tiempo. —¿Qué demonios insinúas, Nala? ¿Crees que quiero aprovecharme de ti? — Bien, a lo mejor no con esas palabras, pero ella no quería sentirse tonta y simplemente aceptar el hecho de solo había una cama. — De haber querido aprovecharme de ti, ¿No crees que lo hubiese hecho en la playa? ¡Estabas dispuesta!
—¡No