El punto de vista de Gabriela
Estaba agotada tras un día entero de trabajo en la oficina, y no sabía que me esperaba un montón de papeleo que me había dejado mi madre. No me quejo, y no tengo derecho a quejarme porque esto es lo único que puedo hacer por mi madre. Sin embargo, cuando abro la puerta del piso... me recibió la oscuridad, lo que me puso nerviosa porque la última vez que abrí la puerta en un ambiente así pasó algo malo.
«¿Alejandro? ¿Helen?», los llamé, pero nadie respondió.
Entré e