El punto de vista de Gabriela
Llamo a la puerta porque estoy en el hotel donde Alejandro y mi madre se alojaban durante un tiempo. Espero a que alguien responda, y no espero que Alejandro esté en casa porque pensaba que tenía una reunión. No le sonrío ni muestro ninguna reacción, solo miro detrás de él.
«¿Dónde está mi madre?», pregunto.
«Está en el baño. Pasa».
Entro después de que me invita a pasar y espero.
«¿Qué ha pasado?».
«Bueno, resulta que es la hija de la criada que dijo que nuestra