Punto de vista de Lily...
Adrian nos guió por la sala Obsidiana como si estuviera mostrando su reino privado.
Cada paso revelaba algo nuevo: sofás de terciopelo rojo, paredes cubiertas de espejos y una música lenta y rítmica que vibraba en mi pecho. El aire olía a humo, whisky y tentación.
—Esto es un club y también una sala ligera de BDSM. Tenemos habitaciones privadas para quienes desean intimidad, y también espacios públicos para los que disfrutan mirar y ser mirados —dijo, mirándome directa