El Pov de Sofía…
El viaje fue tranquilo.
No incómodo—solo… pesado. Como si el aire mismo todavía estuviera descubriendo dónde pertenecía.
Observé la ciudad desdibujarse por la ventana, las farolas formando rayas doradas contra la oscuridad, mi reflejo débilmente visible en el cristal. Cada pocos segundos, mis ojos volvían a las manos de Adrian en el volante. Dedos largos. Agarre firme. Sin vacilación.
Conducía como alguien que siempre sabía a dónde iba.
Yo no.
Cuando el coche aminoró y giró hac