Keira
—¿Podemos retrasar el viaje un día? —le pregunto cuando mi respiración se ha normalizado.
—Si es lo que quieres —responde fríamente. Se desliza fuera de mí y se recuesta contra el colchón. Alcanzo mi vestido, me limpio y luego a él, notando que mantiene una leve erección que podría avivarse si lo intentara, pero no es lo que busco en este momento. Me recuesto sobre su pecho y envuelvo su cadera con mi pierna. Mi cabeza reposa en su corazón y mi mano en su hombro izquierdo.
—Quiero una ci