Keira
—¿En qué piensas? —pregunta muy campante, como si fuese su problema.
Lo miro con el ceño fruncido y contengo las ganas de gritarle que dejó de ser su asunto cuando me echó de su vida. ¿Sería grosero de mi parte? Tal vez, pero no puede tratarme como si nada hubiese pasado cuando la verdad es muy distinta. Espero que un día pueda dejar de sentir rencor por él, de verdad, pero ese momento no está cerca de llegar—. Lo siento, no quería incomodarte.
—Sabes que hago esto por Ángel. No quiero qu