Sebastian
Sus manos me acarician con movimientos estimulantes. Ha pasado un tiempo desde la última vez que tuvimos sexo. Claudia recuerda muy bien lo que debe hacer para excitarme, pero se sigue sintiendo incorrecto. Soy un farsante, le doy lo que ella cree que es suyo cuando ya no le pertenece.
—Despierta, corazón —susurra en mi oído antes de lamer el lóbulo de mi oreja. Me tenso. No quiero que pase, no quiero sentirme como basura al tener sexo con la mujer que un día amé con locura.
—Claudia,