Capítulo XXII

Adara se remueve sobre la superficie con gran dificultad y pesar es como si mover cada uno de sus músculos le costará un gran esfuerzo. Los gestos de dolor se hacen evidentes en cada pequeño gesto de molestia en rostro, aun de manera inconsciente. Una de las enfermeras pasea por el exterior de la habitación con un bebe en brazos quien llora fuertemente y como si eso activará los instintos de adara abre los ojos al instante con el corazón agitado.

—¡Alice!—Grita mientras su pecho sube y baja ráp
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