—¿Qué hace un niño bonito como tú tan lejos de casa? —pregunta uno de los hombres en cuanto observa llegar a Eizan en su auto deportivo derrapando sobre el pavimento.
—Voy a participar. —Responde con simpleza mientras baja del auto dando una larga calada a su cigarrillo antes de dejarlo caer al suelo y apagarlo.
—Estos lugares no son para los de cuna dorada. Deberías de marcharte antes de papi tenga que venir por su niño bonito cuando se rompa una uña. —Continúa alardeando con el pequeño grupo