Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Verónica.
¿Qué diablos fue lo que me ha inyectado este maldito chupasangre que me duele la cabeza y aún me siento mareada? Tengo los ojos vendados y las manos amarradas o encadenadas, mis extremidades están tan apretadas que siento como la plata me quema la piel.
— Deja de moverte, ya me tienes hastiado. Por más que luches no podrás quitarte esas cadenas. — escuché como me gritó el chupasangre sexy.
Si pudiera hablar l







