77. No solo me gusta, está perfecto.
Diddier se levantó temprano aquella mañana, le gustaba disfrutar de los desayunos que Lupe le preparaba como, pero sobre todo le gustaba observarla, cocinar, tan abstraída en lo que hacía sin darse cuenta de que la observaban.
En ese momento, cuando la latina no era consciente de que la estaban mirando, su belleza era todavía más palpable y Diddier disfrutaba de cómo se mordía levemente el labio mientras pensaba a saber que.
«Ojalá pudiera leer la mente en este instante»
Se dijo esperando pegad