142. Mira a los niños
Anya se llevaba el mordedor a la boca mientras observaba a su hermanito gateando hasta el coche blandito que tanto le gustaba y que estaba al final de la alfombra, su pequeña risita llamó la atención de Agnes quién escuchaba a su cuñado leyendo una novela sobre dragones que había encontrado pérdida por ahí en un rincón de la biblioteca.”Obligada a ser la prometida del dragón" Le gustaba la forma en que ese hombre leía para ella y la distraía de la crisis que experimentaba su matrimonio.
Porque