Cristal suspiró pesadamente en su almohada, repasando los eventos que habían pasado el día anterior, la ridícula apuesta que había hecho con Darien en un momento en el que su espíritu competitivo se había apoderado de su mente con la grandiosa idea de retarlo comprometiéndose a hacer que tres de los chicos del quinteto encontraran el amor antes de que él lo hiciera.
Una completa idiotez imposible, pero ya lo había apostado. Y ahora debía ganar.
Pero pensarlo era más fácil que hacerlo.
Ya te