Susan seguía totalmente desencajada y triste por Harry. Daniel se desplomó en su sillón tomándose la cara con las manos, como se hubiese peleado una batalla.
- Dios mío… Harry –
- ¿Qué voy a hacer, Susan? No sé cómo podremos convivir como hermanos después de esto… ¡Es un mocoso cobarde! ¡Sabía, lo sabía! Sabía que estaba enamorado de Deanna –
- Daniel, él ya no puede hacer nada con respecto a su cariño por tu esposa, está casado ahora y sé que no se atreverá a dañar a Laura –
- “Cariño por mi e