Se registraron y tuvieron que esperar un poco. Deanna iba y venía entre los folletos y la ventana y Daniel la miraba sin decir nada. Estaban allí por ella, por los dos, pero sobre todo para darle lo que necesitaba.
Cuando la secretaria del especialista los llamó, a Deanna el corazón se le salió de escala. Miró a Daniel, quien le tomó la mano y juntos entraron. Le habían dicho que ese hombre era el mejor en su campo, que conseguir una cita con él era muy difícil; pero otra vez el movió lo que ha