Capítulo 25: No te acostumbres.
–¿No puedes encargarte tú? –escucho una ronca voz –Entiendo, entonces iré para allá… No te preocupes Johan, de hecho, podríamos volver juntos, así, puedo presentártela –
Sin entender muy bien que está pasando, suelto la almohada a la que estoy abrazada y me acomodo bocarriba en la cama, sin embargo, al no reconocer el techo del lugar, me levanto bruscamente, lo que me provoca un mareo.
–Tengo que colgar, iré apenas mis hombres estén listos –
–Carajo…–mascullo sujetándome la frente
–Raine, ¿está