—Tranquilos bebés, es papi. ¿Qué pasa? ¿Por qué no quieren que se acerque a nosotros?
Los bebés parecían escucharla y llorar aún más fuerte.
—Ustedes no son los únicos que me odian—Easen sentía la angustia hasta en los cabellos de su cabeza—. A mí tampoco me agradan…
Kathy detuvo su oración con un jadeo incrédulo.
—¡No seas así! ¡Son tus hijos!
¿Por qué se están comportando así tan de repente? Sería absurdo decir que están así porque su papi quiso forzarla a darle besos en público, en frente de