Kathia como respuesta traga saliva, y asiente con la cabeza, y antes de que su cuerpo intentara estimularle para decirle algo a aquel desconocido que tanto terror le provocaba, el ascensor ha llegado a su piso de destino, y ha abierto sus puertas en espera de que Kathia entre.
— Qué le vaya bien señorita Kathia — se despide Elías y desaparece de la vista de Kathia sin dejar rastro.
Kathia ha suspirado y se ha apoyado el cuerpo contra la pared del ascensor.
— ¿En qué mierda estás metido ahora, S