5: 40 pm.
Un nuevo atardecer veraniego pintaba el cielo en el pueblo de Luterd.
El Rey de Maita tomaba un poco de vino mientras veía el escenario desde su balcón.
Su secretario, quien había estado informándole de todos los temas a tratar en la cena de esa noche con los representantes del pueblo y el Márquez Forsten, finalmente se retiró.
— Su majestad. — Le llamó un informante que recién ingresaba.
— ¿Mmm? — El Re